Hospitalidad Excelente

"Este blog surge de mi evolución profesional como Gobernanta de Hotel, con el objetivo de investigar, profundizar y aprender sobre el arte de la hospitalidad. Además, es un espacio compartido con mi madre, donde intercambiamos recetas, consejos y mucho más, a pesar de que cada una vivimos en un país diferente."

Hospitalidad excelente: cómo practicarla.

PHILOXENIA.

El concepto de philoxenia (amor por los extranjeros) se remonta a la Antigua Grecia, donde era considerado un deber sagrado: el deber ser hospitalarios más allá de nuestro entorno, de nuestros familiares, amigos o conocidos. Al acoger a los demás, nuestra red social se fortalece, nos sentimos socialmente más seguros. Incluso si no es en nuestro hogar, si la hospitalidad es una obligación en nuestro trabajo, como ocurre en el mundo de la hostelería y la restauración, estos rituales refuerzan los lazos, convirtiéndose en un alivio del estrés diario. La hospitalidad abre además nuestras mentes, reduce los prejuicios y los juicios. Al ejercerla, no sólo cuidamos del otros, sino de nosotros mismos. Damos y recibimos. Aunque lo hagamos sin esperar nada a cambio.

LA HOSPITALIDAD ES UNA VIRTUD.

Para el judaísmo, el islam o el cristianismo, la hospitalidad es una virtud. Se dice que Abraham estableció las reglas dando:

  • achila: comida;
  • shitiya: bebida;
  • linah: alojamiento.

Y gracias al Nuevo Testamento, conocemos los rituales del lavado de pies a los visitantes, símbolo de humildad y servicio. A través del lavado de pies, se mostraba que nadie era mas que nadie para servir a los demás. Jesús mismo lavó los pies de sus discípulos durante la Última cena, y les explicó el por qué (Juan 1: 1-17).

LOS «INGREDIENTES» DEL ARTE DE RECIBIR.

En el prólogo de la segunda edición del libro «Luxe & Élégance», de Rachel Chantal, Guy Savoy, primer chef elegido miembro de la «Académie des beaux-arts» francesa, enumera los pilares del arte de recibir como los ingredientes de una receta:

«Humildad, ante todo.

Generosidad, después. Hay que querer a los demás para recibirlos bien.

A esto se le añade el enfoque estético inherente a la elegancia.

Y finalmente, la elegancia rima con cortesía.»

OMOTENASHI.

Si tuviera que elegir un país reconocido internacionalmente por sus altos estándares de cortesía y respeto, ¿cuál elegiría? ¿Ha pensado en Japón, como yo?

Veamos ahora qué es el Omotenashi y qué conceptos pueden sernos útiles para mejorar nuestra hospitalidad, tanto en el ámbito personal como en el profesional:

El Omotenashi es la hospitalidad japonesa. Y significa tratar a los demás con respeto sin esperar nada a cambio, de forma altruista.

Buscan la excelencia en el servicio, y lo hacen por vocación, para hacer que el huésped o invitado se sienta lo más especial y cómodo posible. No como una obligación, sino disfrutando.

Tiene su origen en los rituales de ceremonia del té, o Sadō (camino del té), del siglo XVI, que se preparaban con mucha antelación, con una limpieza exhaustiva de la casa, la selección de la vajilla, flores para decorar… (Algo que me toca muy de cerca profesionalmente). Los japoneses dan mucho valor a los encuentros que tenemos durante el «camino», la vida. Para poder ser anfitrión y celebrar la ceremonia del té era necesario posee el título menjo, que certificaba conocimientos del servicio del té, caligrafía, uso del kimono, arreglos florales…

¿Cómo siguen demostrando Omotenashi los japoneses?

  • Saludo amistoso y reverencia. Históricamente, este gesto era utilizado por los samuráis, como signo de respeto a los superiores.
  • Su objetivo: hacer que los demás se sientan cómodos, superando cualquier expectativa por parte del huésped o invitado, de forma altruista.
  • Se anticipan a sus necesidades.
  • Prestan una atención meticulosa a los detalles.
  • Piensan en el bienestar general. ¿Pensamos en el bienestar de nuestro equipo?

CÓMO SER HOSPITALARIO.

Para ser hospitalario no necesitamos alcanzar en título menjo. Es cierto que es un camino, como todo arte, que requiere práctica. Pero si lo que le preocupa es dar el mejor servicio posible en su trabajo o personalmente, de dominar el arte de recibir, mientras aprende paso a paso, de formadores, con lecturas instructivas, de los profesionales que le rodean o poco a poco de su poca experiencia, simplifique, comience por ejercer las virtudes más antiguas de la humanidad. Haga su propia lista, como el chef Guy Savoy. Cada uno de nosotros podemos hacer la nuestra:

  • Amor, por los demás, por nuestro trabajo, por nosotros mismos.
  • Altruismo y generosidad. No esperemos nada a cambio cuando damos.
  • Humildad. Recordemos la ceremonia del lavado de pies. Nadie es demasiado importante para servir a otros.
  • Honestidad.
  • El deseo de dar lo mejor, no sólo de compartir lo mejor que tenemos, sino también dar lo mejor de nosotros mismos.

Para un cliente, lo más importante es sentirse cómodo, especial, apreciado, recordado, atendido, escuchado, que, pase lo que pase, controlamos la situación. Necesitan sentir nuestra sonrisa sincera. Y necesita confiar. En cualquier relación humana, sea personal o profesional, la confianza es la clave de todo. Es la que crea el vínculo. Se crea con la discreción, la lealtad, manteniendo el secreto profesional o personal, anteponiendo las necesidades del otro.

Para este primer post, quería hacer una aproximación al concepto de hospitalidad, antes de continuar con la investigación de formas más técnicas entre profesional y equipo o profesional y cliente. A través de conceptos como la philoxenia o el omotenashi nos hemos acercado a culturas que han sido y son ejemplos de hospitalidad, como Grecia o Japón. De modo que tener en cuenta su esencia, es un buen comienzo para nuestro camino «en busca de la hospitalidad excelente».

Si conoce algún tipo de cultura, además de las vistas, que puedan ayudarnos a mejorar nuestra manera de ser hospitalarios, o desea añadir algo a lo mencionado en este artículo, le agradecería que lo compartiese conmigo. Así que queda invitado a participar.

Gracias por la lectura.

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